¿Huele tu coche a aceite quemado?

Estamos conduciendo nuestro vehículo y notamos un fuerte olor a ese aceite requemado que nos asusta. Si, además, hay humo ya podemos empezar a entrar en modo pánico.

Ahora vamos a intentar repasar el porqué de ese olor y de ese humo. Las causas pueden ser variadas

Fuga de aceite

Aunque no lo esperes, es una de las averías más habituales. Estas fugas pueden ocurrir tanto en el motor, como en el colector de escape. Este fallo puede pasar en los coches que estén en mal estado, es decir que no han hecho las revisiones en EuroTaller, o que alguna de las válvulas del aceite no estén en buen estado. Es en ese momento, cuando el aceite puede escaparse y, por tanto, que el motor termine quemándolo generando ese olor tan fuerte y desagradable, similar al que nos pasa cuando se nos quema en la cocina.

Averías en la tapa de llenado

Son más comunes en coches cuyo motor es muy antiguo, pueden presentar desgastes en los anillos del pistón, haciendo que estos absorban mucho más aceite de lo que sería conveniente. Así que el aceite se quema en este punto y se devuelve ya quemado.

Hay que recordar que existe una válvula que se encarga de la ventilación del cárter, la zona del vehículo donde se encuentra depositado el aceite. Cuando no aspira el humo adecuadamente para realizar otra quema, se rebasa la tapa de llenado del aceite.

En los coches nuevos pueden presentar otros fallos, como válvulas de PCV obstruidas que generan una fila de errores en la ventilación del cárter y en la propia tapa.

En los sellos de las válvulas

En el caso de que esto suceda, el aceite puede empezar a verse dificultado a la hora de desplazarse hacia la cámara de combustión y, por tanto, que al encender el automóvil aparezca una gran cantidad de humo denso y oscuro.

Debido a esa avería, el aceite puede filtrarse y caer sobre el motor. Al encontrarse caliente, el aceite se quemará y aparecerá el olor a quemado que tanto nos preocupa. Para poder evitar cualquier problema con el motor del coche y su funcionamiento es esencial que, siempre, contemos con los óptimos niveles de aceite que requiere cada vehículo. De lo contrario, el motor no estará bien lubricado y el coche podrá presentar fallos graves.

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