Los imprescindibles para tu seguridad vial: 5 elementos de tu coche que siempre deben estar en buen estado

La mayoría de los automovilistas tenemos interiorizado que conducir bajo los efectos del alcohol supone un problema muy grave para nuestra seguridad y la de aquellos que nos acompañan y rodean. Lo mismo ocurre si usamos el móvil al volante o si pisamos en exceso el acelerador.

Sin embargo, no tantos —afortunadamente cada vez menos— tienen en cuenta que la falta de mantenimiento del vehículo supone también un grave riesgo en carretera, además de ser origen de posibles multas (eso sin hablar del daño que hacemos a nuestro vehículo).

Cinco elementos que siempre deben estar a punto

Con frecuencia, cuando vemos vehículos circular a nuestro alrededor, detectamos infracciones que consideramos menores. Ese va sin una luz de frenoAquel otro casi no lleva presión en las ruedas delanteras. El de más allá tiene tan sucio la luneta trasera que es imposible que vea nada… Y es que hay ciertos elementos básicos que es fundamental que estén en buen estado siempre que salimos a la carretera ¿Adivinas cuáles son?

Neumáticos

Los neumáticos son la única superficie de contacto entre nuestro coche y el asfalto, y en un coche convencional, esa superficie es aproximadamente parecida a la de un folio DIN A4, contando sus cuatro ruedas.

Sus fabricantes han invertido miles de horas de desarrollo e investigación para hacerlos más seguros y eficientes…Y luego vamos nosotros y los llevamos sin apenas presión o con un desgaste alarmante. Por eso, no te la juegues: invierte en un buen juego de neumáticos y vigila de forma constante tanto presión como desgaste.

Los neumáticos deben estar inflados a la presión especificada por el fabricante del coche y siempre deben tener un dibujo muy por encima del mínimo legal de 1,6 mm en los surcos de la banda de rodadura. Evita los bordillazos y mantén una correcta alineación de la dirección.

Frenos

Con los neumáticos en buen estado nos aseguramos de un buen agarre y de unas distancias de frenado adecuadas… siempre y cuando los frenos están en buen estado. El sistema de frenado del coche es uno de sus sistemas de seguridad más importantes.

Para asegurarte de que está en buenas condiciones vigila el desgaste de las pastillas de freno (una simple inspección visual a través de la llanta es suficiente), así como de los discos.

Además, controla que el coche frene bien, sin tirones o sin diferencias significativas de frenada entre ambos lados del coche. Asimismo, acude a tu taller de confianza si se producen ruidos extraño. Y no olvides revisar el nivel de líquido de frenos.

Amortiguadores

Circular con los amortiguadores desgastados es más peligroso de lo que puedas creer. Por ejemplo, ante una frenada o volantazo de emergencia, su comportamiento será mucho peor que el de un coche con amortiguadores en buen estado. De hecho, si los amortiguadores están muy desgastados, anularán la eficacia de ESP o el ABS, llegando a producirse pérdidas de control graves.

Los síntomas más comunes de unos amortiguadores en mal estado son balanceos excesivos de la carrocería, un rebote excesivo en zonas bacheadas o una excesiva rudeza en la absorción de irregularidades. Ante estos síntomas, cambiarlos debería ser tu prioridad.

Luces

Circular con una luz fundida o con una lámpara muy desgastada, puede parecer un problema menor. Sin embargo, nada más lejos de la realidad.  La iluminación del vehículo es un elemento importante que actúa como sistema de seguridad activa, proporcionando al conductor la capacidad de ver y ser visto, evitando accidentes de tráfico especialmente en condiciones de baja o mala visibilidad. Revisa periódicamente

los sistemas de iluminación y señalización y reemplaza, siempre por pares, cualquier luz fundida o con síntomas de agotamiento.

Escobillas (y líquido impiaparabrisas)

Las escobillas de los limpiaparabrisas te asegurarán una correcta visibilidad si llueve o nieva. Unas escobillas gastadas o envejecidas no limpiarán adecuadamente y dejarán marcas en el parabrisas, que impedirán que veas con seguridad la carretera y el tráfico.

Unas escobillas gastadas son especialmente peligrosas cuando llueve y tenemos el «agravante» de la nocturnidad. No olvides rellenar el líquido del limpiaparabrisas (siempre, mejor un líquido específico que limpia mejor y evita la congelación).

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