¿Sabes por qué es tan peligroso el hielo negro y cómo detectarlo en carretera?

El invierno frío y seco parece haberse instalado en gran parte de la Península. Tras el temor a una nueva Filomena, las predicciones más reales hablan que, al menos en el corto plazo, se mantendrá el tiempo estable con pocas nubes en el cielo y temperaturas bajas, muy bajas, especialmente, las nocturnas, con registros que, incluso, están superando los -10ºC.

Con esta situación meteorológica es normal la formación de placas de hielo en la carretera. Ya te contamos en un post anterior cómo detectarlas y qué hacer si nos encontramos con ellas mientras circulamos. Sin embargo, existe un tipo en concreto de hielo al que debemos prestar especial atención ¿Sabes qué es el hielo negro y cómo detectarlo cuando circulas por carretera?

¿Qué es el hielo negro?

El hielo negro es una fina placa de agua congelada que se forma en la superficie y que por su escaso grosor deja ver el asfalto, por lo que en realidad no es negro, sino transparente. No solo aparece en la carretera: también en las aceras y en otros terrenos, con el peligro que conlleva para los automóviles y peatones.

Su traslucidez es una característica que lo convierte en una amenaza, pues es fácil creer que el asfalto está en buenas condiciones, creando una falsa sensación de seguridad en los conductores.

¿Cómo detectarlo?

El hielo negro suele formarse cuando las temperaturas bajan de 0ºC y al amanecer o el anochecer, los momentos del día en los que se producen más cambios de temperatura. Este fenómeno ocurre cuando los rayos de sol no dan en la carretera o allí donde el asfalto sigue frío y los grados no aumentan. Las carreteras con árboles que tapan parte de la calzada, las vías poco transitadas, las entradas y salidas de túneles o los puentes son los lugares más habituales donde se forma el hielo negro.

Las carreteras con una tonalidad algo más oscura ayudan a detectar este fenómeno. Si se aprecia que el asfalto adquiere un brillo más vivo, podría tratarse de hielo negro, por lo que convendría levantar el pie del acelerador y sujetar con firmeza el volante.

¿Sabes cómo afrontarlo?

Si pese a haber localizado el hielo negro notamos que el coche pierde adherencia, es muy importante no perder la calma. En primer lugar, se debe reducir la velocidad, pero es importante no pisar el freno, porque pueda dar lugar a una pérdida del control del vehículo. Finalmente, la dirección solo debe utilizarse en caso de que sea necesario y siempre con delicadeza.

La prevención en estos casos también es importante. Mantener la distancia de seguridad con el vehículo que circula delante es imprescindible y más con condiciones climáticas adversas. De esta manera, en caso de toparnos con el hielo negro, existe un margen de maniobrabilidad mayor para actuar en consecuencia.

Siempre que salgas a la carretera, especialmente en invierno —y más si las condiciones meteorológicas son adversas—, asegúrate de que está en perfectas condiciones y de que llevas todo lo necesario si tienes que hacer frente a cualquier contratiempo. Asimismo, noj olvides aumentar la distancia de seguridad o encencer las luces de cruce si tu coche no incorpora luz diurna.

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